LA HORA DE LAS #VACACIONES

El supuesto es fácil de entender. Una trabajadora de nacionalidad colombiana solicita permiso para establecer su periodo de vacaciones entre el 18 de abril hasta el 14 de mayo del año 2017 con el objeto de viajar a su país por razones familiares. Esta petición y su posterior solicitud la realiza con el lógico preaviso con fecha enero de 2017 y le son concedidas por parte de la persona responsable.

No obstante y a través de un posterior estudio por parte de la empresa se decide revocar esta decisión anulando dichas vacaciones en esas fechas alegando que debido a la normativa empresarial solo se podrán disfrutar durante los meses de junio y julio. A pesar de comunicarlo de forma previa al inicio de las vacaciones acordadas en un primero momento, la trabajadora decide hacer caso omiso y viajara su país en dichas fechas cometiendo así una falta grave. Debido a esto la empresa procede a su despido de forma disciplinaria comisión de una falta muy grave de desobediencia y transgresión de la buena fe contractual. La trabajadora presenta demanda contra el despido que es desestimada y plantea recurso de suplicación ante el TSJ.

Estamos analizando pues la sentencia que el Tribunal Superior de Justicia de NAVARRA (Navarra Sala de lo Social, 17/04/2018, nº 114/2018, rec. 102/2018) donde se ha determinado si el incumplimiento de la trabajadora es una causa de lo suficientemente grave y culpable como para justificar este despido disciplinario.​

En este aspecto el Tribunal Superior de Justicia de Navarra contempla que, a pesar de haber sido concedido previamente este periodo vacacional, este fue posteriormente revocado indicando de forma a expresa a la trabajadora que dicho periodo debía “practicarse” en los meses de verano. Es así que la trabajadora incurre en dicha falta al obviar las indicaciones de la empresa tanto en fechas como respecto a las razones que lo justifican. De este modo la decisión de la trabajadora de desoir la normativa de la empresa en este ámbito no fue debida a error alguno sino a una voluntad incumplidora de extrema gravedad.

Para más inri, cabe destacar que la empresa no ha privado a la trabajadora del derecho de disfrute de las vacaciones anuales retribuidas, únicamente ha establecido un calendario distinto al pretendido que pudo y debió haber sido impugnado judicialmente por la trabajadora, que lejos de hacerlo a través de esta vía,  decidió disfrutar de sus vacaciones en las fechas expresamente negadas por el empresario, lo que es un comportamiento sancionable con el despido.

Es por esto que se des​estima el recurso y se confirma la sentencia de instancia, declarando la procedencia del despido.

 

 

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